Un día, en Sevilla, comieron Soler, Figar y Granados.



Sí, estaban los tres de Congreso y no vieron inconveniente en que se les viera sentarse a una misma mesa juntos.

Pues creo que Doña Espe tomó entonces la decisión de marcharse y dejar como sucesor y albacea de su legado a "Nachete".
 

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