Yo, por Pedrito, de Don Félix antes que de Don Manuel.

Y, antes, y por lo de la pena de muerte, más de UCD que de AP.

Pero en lo de la OTAN no voté, por ya seguir a Fraga.

Y, luego, de los primeros en avalar en aquel Congreso a “Antoñito” Hernández Mancha.

Pero, enseguida, y desde Arauzo de Miel ( Burgos ) todos los veranos, mucho de Aznar.

Sí, de Aznar, y no de Tocino, y para nada de Marcelino.

Yo, ya saben, de los chavales de Ordóñez en San Sebastián, y no de Mayor Oreja o su tío.

Y con Aznar en el gobierno, a otra cosa dediqué ya el tiempo.

Pero luego también aposté yo por Rajoy, y no por Rato y sus líos.

Y de Cospedal soy casi desde el principio, y frente a Arenas o Cascos.

Y, ahora, y por lo de las elecciones catalanas y lo del desalojo de Génova, llevo dos días tarareando lo de

 “Cayetano, Cayetano, todos mis amigos se llaman Cayetano. No votan al PP, votan a Ciudadanos”.