El problema no son los que dicen que sí, el problema son los que dicen que no.

Si pueden votar 6.300.000 ( incluidos extranjeros con tres años en España, mayores de 16 años y ausentes ) y votan 2.250.000, ¿ qué hacemos con los otros ?

Y, digo yo, ¿ qué hacemos con los que tenemos orígenes catalanes ?

¿ Renunciamos desde ya a nuestros abuelos ?

¿ O puede que tengamos desde ayer algún derecho pisoteado ?

¿ Por qué tengo yo que verme forzado a entrar en ese juego ?

Si muchos lo único que queremos es terminar de sortear esta larguísima crisis económica sin perder lo que nos es propio.


1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo... al final juegan unos lo que perdemos todos. Se han roto hasta las reglas del juego democrático.
    Saludos,
    JL Moreno

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