"¡ Chaval, no te cases nunca !".













Tengo en la tienda un cliente que, a pesar de lo que él presume y de lo orgulloso que está de su familia, de su mujer, de su hija y de su nieta, desde siempre, desde el día en que yo le anuncié que por fin tenía planes de boda e incluso antes, nunca ha dejado de soltarme aquello de "¡ Chaval, no te cases nunca !".


Se refiere así él con esta ocurrencia a esa pérdida de libertad que asumimos todos en el momento que nos casamos y al cúmulo de cargas que también se nos viene encima en aquel mismo instante, y que aceptamos con gusto.


¿ Y a qué viene todo esto ?.


Pues el recuerdo de lo que siempre me repite ese cliente mío se debe a la posible confusión que puede estar produciéndose por las andanzas y los contactos que está teniendo desde hace unos años Sonia.


No pretendo que nadie me crea, ni "Carlitos", ni Soler, ni Pedro aquel último día, pero una cosa soy yo y otra lo es "mi santa esposa".


Y así, no es lo mismo Aznar, su esposa o su cuñada cordobesa, y por eso de lo de aquello que tuvo Sonia con dicha cuñada yo nunca creí que "José Mari" se enterara, aunque sí que estuve seguro de que detrás de todo se encontraba Doña Ana.


Y, por eso, no es lo mismo Acebes que Michavila, ni la mujer del primero que la esposa del segundo, y ni son parecidos Mayor Oreja y Lasalle, ni los maridos de Cospedal y Aguirre, ni tienen nada que ver estos con la ex esposa ( ? ) de Bono, ni esta con la de Gallardón o la de Rajoy.


En definitiva, y a pesar de ellos mismos, que yo sigo siendo de Pedro y Sonia de Juan Carlos, y que sea por muchos años.

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