A propósito de Thierry Meyssan, por lo que hoy escribe Alfredo Coll.

Bueno, antes de nada vuelvo a afirmar que desde siempre soy yo mucho de la libre entrada y salida por las fronteras.

Pero que también soy yo mucho del que no se recoloquen a todos los que vienen en los mismos lugares de siempre, es decir, en Villaverde.

¡ Que también Rallo acoja en su casa o en su barrio, como dicen que se ha ofrecido el primer ministro de Finlandia o un montón de aburridos islandeses que desde muy lejos lo ven siempre todo !

Es decir, que también Viktor Orban y los húngaros tienen sus buenas razones.

De hecho, en Dinamarca se han puesto también muy legales y les recuerdo que fueron los daneses los que en 1940 más se la jugaron protegiendo a los judíos frente a los nazis alemanes.

Sí, libre entrada y también libre salida, sin que la extensión universal de los beneficios del Estado de Bienestar lo impida.

Y, ya dicho y repetido todo esto, les hablo de Thierry Meyssan :

Thierry Meyssan es Red Voltaire y está refugiado por Bashar al-Asad en Siria tras huir de la justicia francesa.

Antes, sí, llegó a ser muy entretenido, pero creo que en algún momento se le fue la olla.

Y que si el Opus Dei es la Spectra del Doctor Maligno y quiere dominar primero Francia y luego el mundo.

Y que si la ultraderecha francesa es hipócrita y corrupta, pero no hay interés por su parte en investigar a la izquierda.

Y que si el 11-S es lo mismo que los asesinados de JFK, Martín Luther King, "Bobby" Kennedy y Marilyn Monroe, es decir, que fue todo pergeñado por una facción ultraconservadora de la CIA y del complejo militar-industrial americano.

Y que si el Departamento de Defensa miente y en realidad fue atacado el Pentágono por un misil y no por un avión.

Y que si los "neocons" son lo peor, y que si hay que enfrentarlos.

Y que si Nicolas Sarkozy es de la CIA y Carla Bruni es un tío.

Pues eso, considerado "persona non grata" en EE.UU., perseguido en Francia por los jueces y refugiado por Bashar al-Asad en Siria.

Y su Red Voltaire clausurada en Francia y reabierta en Rusia.

¿ Prefieres que salga eurodiputado el 16 del PP, el 6 del CDS o que lo haga José María Ruiz-Mateos ?

Esta pregunta, publicada a modo de anuncio electoral durante la última semana de campaña, fue a la que yo y muchos otros respondimos en 1989.

Luego ya no, luego se fue diversificando y la cagó.

Luego, ya como eurodiputado, se creyó algo más que aquel señor que protestaba por lo que le habían quitado y nuestro apoyo perdió.

No, no le habíamos votado para que estuviera a favor o en contra de esto o lo otro.

Le habíamos votado exclusivamente para que defendiera lo suyo, pero se lo terminó creyendo y la fastidió.

Y así, en 1994, ya no.

Tranquiliza el ver lo chorizos que son también estos.

Había miedo a la revolución.

Pero un día vimos a Varoufakis montado en su moto y también desayunando con la más que pija de su mujer en la terraza con vistas de la mansión de su suegro.

Y al otro nos enteramos de lo de Tania, su padre y su hermano en Rivas, y que si se llevaba mal, bien o regular con su alcalde.

Y luego lo de Rita, eso de que depende de con quién sales para que dimitas o no cuando se te imputa.

Y en Barcelona lo del novio de Ada, que cobra el sueldo con las mismas que siempre se han cobrado estas cosas en Izquierda Unida.

Y aquí, en Madrid, también lo de los papas de Rita.

Y antes lo del yerno de Manuela.

Y además también tranquiliza el ver que al menos van a necesitar tres de los próximos cuatro años como concejales para enterarse de lo que son los ayuntamientos, como todos.

¿ Y lo de la revolución ?

Pues lo vamos a dejar para luego.

¿ Y los "fachitas" ?

Pues casi ya sin miedo.

Angela Merkel, Rallo y "El Moli", y Viktor Orban.

 ¿ A favor de la libre entrada ?

Pues sí, desde siempre.

Pero también a favor del que luego no se les olvide y no se les deje campar en cualquier lugar, y que casi siempre suele ser Villaverde.

Muy a favor del que Rallo les abra las puertas de su casa, como ha hecho Juha Sipila ( primer ministro de Finlandia ) y también cien mil  islandeses que lo ven todo desde muy lejos y mucho se aburren.

Ya digo que siempre he estado muy a favor del libre paso de fronteras, pero también muy en contra por un lado de la cobertura universal de nuestro actual Estado del Bienestar y por otro de la ocupación ilegal de edificios y terrenos ( por lo que tiene de "competencia desleal", más que nada ).

Y por esto también entiendo muy bien a Viktor Orban, aunque es verdad que siempre le pierden las formas.

Por su interés amoroso y veraniego.


Publicado por Manuel Jabois en "El País" a principios de julio :

"A las 11.30 entró Moreno Bonilla por la puerta de Ifema, se agarró de la cintura a Alicia Sánchez-Camacho y los dos se fueron medio tambaleándose hacia las escaleras mecánicas. Parecía que estaban llegando a Pachá. Había órdenes de que hubiese cierto rollo, de que la gente viese que los populares saben estar en la onda; Bonilla parecía Milhouse en Ciudad Capital. Después de 30 años de viaje al centro, el PP probó a hacer directamente de su conferencia política una discoteca. Sin alcohol, como en las que hacía de relaciones el Pequeño Nicolás, pero con ese marchamo de carteles electrónicos, expresiones en inglés y poses ante la cámara como la de Moragas y Rajoy, que salieron haciendo una especie de saludo de Panteras Negras del que luego se supo que era para apoyar dólmenes en Antequera.
En ese escenario no es de extrañar que Aguirre se encontrase perdida, deambulando sola por un pasillo como buscando la salida de emergencia en plan “dónde me han metido”. Si uno se adentraba en la oscuridad del auditorio veía moverse como peces en el agua a los más jóvenes. Se han puesto de moda, tanto que extrañó no ver a la típica pareja adolescente apoyada en la columna contratada para darse el lote.
—Ahora por encima de la camisa, José María, que ya se han ido las cámaras.
Si algún interés morboso tenía la conferencia era la de ver a Javier Arenas un sábado de julio. Es el segundo o tercer avistamiento de Arenas en verano en las últimas cuatro décadas. Hubo un momento en que se acercó a un periodista, se llevó la mano al bolsillo y todo el mundo pensó que iba a sacar un flyer. Cuando la audiencia se repuso Andrea Levy inauguró el acto. Lo hizo con el nuevo logo alumbrándolo todo y luces casi de neón detrás. En el escenario no estaba sola: en una esquina, sentado en un taburete, la escuchaba Pablo Casado. No sé de quién fue la idea pero Andrea Levy parecía Estíbaliz. Su discurso tuvo un momento álgido al anunciar que el programa del PP lo harían 800.000 militantes. Acto seguido, como si el diablo le hubiese ordenado los párrafos, alertó sobre los populistas.
Cuando tomó la palabra Casado el foco se iluminó sobre él de tal forma que abrió los ojos sobresaltado y dijo, a las doce del mediodía, que el PP es el partido de la gente que madruga. Génova se ha convertido en una Lezama de Riveras, una fábrica de waterpolistas. Un vestuario casual, en plan la primera americana Hugo Boss y el primer pin que encontré en el armario, y un vocabulario más fresco que empezó a arruinar Rajoy cuando dijo “contrincantes”.
Detrás del presidente se proyectó una imagen gigante suya en plasma por si alguien no le reconocía en persona. De ese modo daba una imagen más cercana, más familiar. Como cuando sale Hulk Hogan en traje y corbata y detrás se ponen fotos suyas con sus mejores momentos.
—¿Pero es Rajoy de verdad?
—¡Claro, no ves el plasma!
Gustaron las canciones elegidas, con éxitos house como Are You With Me de Lost Frequencies. La última baza del PP si pierden las elecciones es que tenga que ir la policía a buscar a Moragas a La Moncloa como al dj aquel que se ponía a pinchar en casa: “¡Pero por qué, si estoy poniendo temazos!”.

Aquella estación de tren de Budapest.

En 1991, y junto a otros tres amigos, viaje por Europa en tren.

De Madrid a París, y luego a Bruselas y Brujas, y a Amsterdam, y a Hannover, y a Berlín, y a Dresde, y a Munich, y a Praga, y a Innsbruck, a Salzburgo y a Viena, y no fuimos a Yugoslavia por estar ya allí empezando la guerra, y tampoco a Polonia por decirnos unos con los que durante el viaje nos íbamos cruzando que no había allí nada de comida que poder comprar en las tiendas.

Y así, al pisar Budapest, decidimos volvernos a París y llegar de sobra para ver ganar a Miguel Induráin su primer Tour de Francia.

Y, ya digo que cansados, sólo vimos de Budapest sus puentes y el hall de la estación de tren.

Y en ese hall de la estación de tren de Budapest se está produciendo ahora mismo un drama.

Yo en esto digo lo que un día dijo Luis Gamir.

Me dice Don Alfredo que me recordaba menos social y yo entonces me acuerdo de lo que un día dijo Luis Gamir.

Pues sí, Luis Gamir, ministro con Adolfo Suarez y con Leopoldo Calvo-Sotelo, y responsable económico del PP durante los años de oposición de Aznar a González, vino a afirmar que si bien "en 1975 el Estado del Bienestar aún estaba por desarrollar en España y algunos abogábamos por su desarrollo, ahora en 1995 somos de la opinión de que en algunos puntos se pude haber ido demasiado lejos y defendemos lo contrario".

Y así, hoy, en el 2015, y tras Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y luego Bill Clinton, Newt Gingrich y Alan Greenspan, es cierto que un día asumimos aquello del "conservadurismo compasivo" del George W. Bush anterior al 11-S ( si bien nunca "dejamos de ser capitalistas" tras la caída de Lehman Brothers ).

Y también así, como el ministro Luis de Guindos, o el propio Milton Friedman, defendemos las ayudas a los parados de larga duración o, incluso, lo de la renta mínima.

Y eso no quita para que también estemos en lo de privatizar la gestión y reducir el número de los que viven de lo público.