Así me ha gustado siempre pasar mis veranos.




Releyendo al borde de la piscina alguno de mis libros favoritos ( las memorias de Margaret Thatcher, o las de Winston Churchill, o una de las novelas de Ayn Rand, o alguna obra principal de Friedman, Hayek, Popper, ... ).

Y sí, como "la Refaeli", soy mucho de lanzarme de improviso a la piscina, hacer un largo y volver a salir del agua de inmediato, para retornar a mi puesto en la tumbona y con mi libro.

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